lunes, 22 de febrero de 2010

BRUNO PINO

BRUNO PINO


Acabo de leer un bello obsequio. Regalo de un amigo que pasó por esta ciudad herida cuya atmósfera gris esconde la coloratura de sus almas. El contenido del libro pertene a Bruno Pino, poeta que trasciende todas las fronteras entre ellas el de oralidad y la escritura.

Bruno tocacaba y encantaba los corazones solitarios de nuestras ciudades: "Acérquese no más, no tenga miedo que aquí no le vamos a cobrar, tampoco les vamos a sacar la culebra..."

Yo hice el palacio,

la filigrana de la iglesia,

el vestido que te cubre,

tu calle de las siete cruces.

Y otra vez fui

la pluma de tus culebras,

fuente de tu oído,

aguja y cordel que te detiene.

Yo me volví estadio,

pila de agua bendita,

amor mío de la esquina.

Bruno Pino, Antología Poética, Quito, 2007.

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